"Basada en la vida real de Ron Woodroof, un cowboy de rodeo texano, drogadicto y mujeriego, al que en 1986 le diagnosticaron SIDA y le pronosticaron un mes de vida. Empezó entonces a tomar AZT, el único medicamento disponible en aquella época para luchar contra tan terrible enfermedad."
Si hablo de Jennifer Garner es con valor anecdótico, la que fuera Elektra aquí tiene poco que cortar. Su relación con el protagonista habría dado para más pero se queda en nada, se limita a dar continuidad a la trama en un momento dado. Es un personaje completamente ficticio, Vallée podría habérselo guardado, pero claro, el cowboy necesitaba su heroína.
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Matthew McConaughey ha cambiado. Existen actores a los que envejecer les ha venido bien y éste, sin duda, es uno de ellos. Digamos que su trayectoria hasta hace apenas 4 años ha sido de dudoso nivel y películas como Sahara (2005), Novia por contrato (2006) o Surfer, Dude (2008) me ratifican. Hace pocas semanas el actor renunciaba a seguir en la serie True Detective, su papel de entrenamiento para madurar ante las cámaras, lo que necesitaba y lo que ya estaba empezando a tardar. No hay duda de que el detective "Rust" Cohle (personaje que McCounaghey interpreta en la serie policíaca) se coló en el set de Dallas Buyers Club ya que el protagonista Ron Woodroof bebe hasta la saciedad de su hermano mayor. La jugada le ha salido bien, consiguió el Oscar a la mejor actuación. Tras acabar la película me informé si McConaughey había denunciado al director de la película Jean-Marc Vallée por explotación, me sorprendió que no, pero luego comprendí que ambos se habían puesto de acuerdo en filmar un monólogo visual-personal para conseguir el mayor número de reconocimientos individuales (basta ver los premios conseguidos, todos singulares). Se sorprenderían pero Jared Leto, ¡el grandioso Jared después de hacer de transexual!, habría tenido una importancia muy pobre en la película si no fuera por su extravagante indumentaria y aspecto. Ahí sí fueron listos y maquillaron maravillosamente a un personaje muy plano.
La película se sustenta entonces única y exclusivamente sobre el protagonista, eso es comprensible pues al fin y al cabo es un bio-pic. Sin embargo, el enorme presupuesto con el que se contaba ha sido desperdiciado en comprar demasiadas botellas de alcohol para el cowboy. Lo mejor de la película es la presentación (la estructura narrativa del film rezuma simpleza) desde que Woodroof monta un toro salvaje, escenas muy atractivas en la que el olor a sudor cautiva al espectador, hasta que comprende (pues no ha sido fácil) que tiene un SIDA galopante. La comprensión, la soledad, el dolor físico y espiritual se sienten. El cowboy ha conseguido domar al espectador. Y cuando parece que puede hacer con nosotros lo que quiera, Vallée tristemente se queda sin ideas y consiente demasiado a los dos actores principales. Vamos, que prefirió hacer un documental sobre cómo actúa McConaughey antes de apartarse del proyecto. Se notó la inexperiencia (no llega a las 10 direcciones).
Se presenta entonces un argumento meramente cuidado, apoyado por una buena banda sonora puramente tejana, que tarda más de dos horas en aparcar. Para arriba y para abajo, pero no con vuelcos originales y sorprendentes tramas, sino en el sentido más estricto. El filme se hace repetitivo. Sí, es la búsqueda del enfermo por nuevas soluciones pero Vallée, diferentes devenires requieren diferentes perspectivas, diferente trato. Nosotros, toros salvajes, nos revolvemos en las butacas y las luces de las salas se van encendiendo: el hilo argumental ya no es atractivo, nos hemos cansado de tanto Matthew McConaughey, de la extravagancia de Leto, de consumir medicamento mejicano.
Me gustaría pensar que la vida de la película se va apagando metafóricamente como la vida del cowboy, pero el filme muere mucho antes de que aparezcan los créditos. Obviamente, el héroe no es ejemplo de valores, sin embargo, sí que podría haberse reflejado la esperanza, la fuerza, el perdón con mejor pulso. No terminamos de conocer a los personajes pese a hartarnos de ellos porque no están bien terminados, valga la redundancia. ¿Soy yo el único que ve forzado al protagonista? Jared encierra tan poco que basta algo de colorete para tenerlo calado.
En conclusión, si Matthew McCounaughey te resulta atractivo no hace falta que compres su póster, aquí tienes metraje más que suficiente. Una película que podría haber dado mucho, que tenía una historia emocionante, que tenía buen feeling con el espectador y que tristemente se queda en un proyecto egocéntrico y mediocre. El toro salvaje ha escapado.








