Breaking News

lunes, 10 de marzo de 2014

"LA GRAN ESTAFA AMERICANA"

El pasado jueves fui al cine para ver "La gran estafa americana". Me informé sobre el film antes de salir y aunque las referencias no fueron del todo satisfactorias, decidí darle una oportunidad. 
"Estado de Nueva York, años setenta. Irving Rosenfeld (Christian Bale), un brillante estafador, y su inteligente y seductora compañera Sydney Prosser (Amy Adams) se ven obligados a trabajar para un tempestuoso agente del FBI, Richie DiMaso (Bradley Cooper), que sin querer los arrastra al peligroso mundo de la política y la mafia de Nueva Jersey."

Los primeros compases de la película no están nada mal. Desarrolla los acontecimientos por los que pasan los personajes antes del inicio de la propia historia de la película. El amor entre Irving Rosenfeld (Christian Bale) y Sydney Prosser (Amy Adams) permite contar dos historias paralelas que finalmente se entrecruzan y que son interesantes (quizás porque no pecan de exceso de información). 
Pero la entrada del agente del FBI Richie DiMaso (Bradley Cooper) en la oficina del estafador no sólo significa el final de sus grandes empresas sino el desplome progresivo de la película. Conforme avanza la cinta, el director David O. Rusell nos empuja a un paraje de historias mal tratadas en la que el espectador se va perdiendo, no pudiendo agarrarse a una línea argumental sólida. 



La búsqueda del "gran caso" es un cuenco donde el director va añadiendo cruelmente más y más datos. Pero lo hace de forma lenta, no hay ni un sólo momento de la película en el que la búsqueda y resolución de las pistas sea rápida o atractiva. El espectador va abriendo puertas irremediablemente sin encontrar nada que le sorprenda. Lo cual es grave siendo ésa la primera intención de Rusell que buscaba dejarnos a todos boquiabiertos.

Un amor a lo bonnie-clyde que podría haber dado más se convierte en un romance bonnie-starkie pelo rizado de lo más insulso que he visto en pantallas. Las miradas entre DiMaso y Sydney cuando Irving está de por medio son terriblemente teatrales. No sabes si uno está con uno, está con otro, si está con los dos... en fin, un escarceo resuelto de mala manera en una escena de lo más estúpida. 

Si buscas un final a lo L.A Confidential quédate en casa o ve la película Lego. La indiferencia reina cuando se resuelve el caso, no pides más porque sabes que nunca hubo nada. Tampoco te enfadas con el director, te conformas con su pobre respuesta porque al fin y al cabo era mala la pregunta. Los diálogos son malos, falta realismo. Parece que Rusell grabó a uno, luego al otro y luego lo pegó, así sin más ¡Enhorabuena, director!

Las secuencias son simplonas, escenas que parecen extraídas del montaje de películas de primeros de siglo. Sí, es así. La teatralidad no sólo está en las interacciones sino en los propios planos: final de la película, jefe del FBI engominado da discursito (por cierto, su interpretación es muy mala), ningún honor para DiMaso pero nuestro querido agente está en la sala viendo el discurso con cara de perro muerto, en vez de estar en su piso delante de cuatro botellas de Whisky barato. Director, no somos tontos, no hace falta que nos explique todo con tanto detalle... quizás ese sea el principal error de la película: el exceso. En diálogo, en tramas paralelas, en todo la verdad. 

En cuanto a los actores, hacía tiempo que no veía a Bale tan mal caracterizado. Parece que Estados Unidos siente predilección por la comedia española, han creado su propio José Luis Torrente. Hay detalles que hacen único a un personaje, pero los detalles también tienen que serlo. Un protagonista con post-its pegados a la ropa para recordarle todas sus peculiaridades es lo que he visto. Un personaje plano (bueno, gordo) víctima del exceso excesivo de la película.
Reconozco que Bradley Cooper no es de mi devoción y que el filme me ratifica. El pelo rizado no le pega, igual que el papel. Actuación de un personaje al que no terminas de conocer, no porque sea muy complejo, sino porque el guionista se traspapeló y mezcló a Moisés (primeras apariciones) y un cachondo sexual que apena.
Amy Adams parece un personaje de la herencia de tía Agata. Su interpretación es buena, sus llamativos escotes excesivos. 



Jeremy Renner (Carmine Polito) es para mí la mejor interpretación de la película. Es creíble y la secuencia en la que Irving va a su casa a pedir disculpas puede ser la mejor de la cinta. Apenas 5 minutos en los que vemos el rostro sincero de una persona engañada. 
Jennifer Lawrence es la actriz revelación del año. Su papel de esposa depresiva e inestable aporta al film un tono algo desagradable y sustancioso. Bravo por ella, sin duda la veremos próximamente en papeles principales.

En conclusión, "La gran estafa americana" es una película que con un buen elenco de actores es pobre. Pobre argumentalmente, pobre en profundidad, de pobres personajes y de paupérrimo final. Los roles de cada personaje (el estafador-vividor, la estafadora- mata hari - escotada, el poli bueno-tonto, etc.) le han servido a Russel para hacer un cóctel que en la coctelera prometía pero que servida en copa no es más que una estafa. Mal por el barman y mira que en El lado bueno de las cosas me sacó sonrisas. 


Jesús Olivares Guerrero

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Diseñado por Antonio A. Porras Fdez. y