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martes, 9 de junio de 2015

El papel de los lobbies en la estructura mediática. El "juego" de la libertad de expresión

La relación entre el poder, en todas sus dimensiones, y los medios de comunicación es una constante a lo largo de toda la historia de la información. Se tiende a cerrar los ojos ante esta realidad, los medios ocultan esta latencia y se conforman opiniones previstas que permiten la continuidad de las élites. Existen medios alejados de las pretensiones, que en la práctica intentan ser objetivos con la realidad; sin embargo, ir en contra del poder implica en muchos casos el ostracismo y la marginalidad, medios de poca difusión y de ínfima repercusión. Hay cantidad de sitios web que anuncian recoger "las noticias que no te cuentan", pero seamos realistas, ¿cuántas veces los hemos visitado? Es más, el hecho de que no estén publicadas en periódicos de "gran tirada" condiciona y hace dudar de la veracidad de "las otras".

Cuenta Ramón Reig en su libro Los dueños del periodismo: claves de la estructura mediática mundial y de España(2011) el caso de la revista Time, que podría englobar a muchos medios de hoy en día: cuando el "herético" Julian Assange filtró a través de Wikileaks información sobre el poder político estadounidense entre 2009 y 2010, la emblemática Times publicó una portada en la que Assange aparecía con la boca vendada con una bandera de los Estados Unidos, y la pregunta "Do you want to know a Secret? Why Wikileak's Julian Assange has so many of them" (¿Quieres saber un secreto? ¿Por qué la Wikileak de Julian Assange sabe tanto"). A priori podría pensarse que se trata de una portada "valiente", cuando es todo lo contrario y de éso se trata, ése es el juego: Time (y muchas otras cabeceras) juegan a la libertad de expresión, se muestran como progresistas y de parte de sus lectores, cuando su único propósito es el de vender y no el de informar de manera sincrónica y estructural. Los medios se posicionan como luchadores de la verdad, descubridores de tramas, sin embargo, son pocos los periodistas que anteponen el código deontológico al capitalista. Normalmente se intenta compaginar una forma y otra, y se encuentran casos como el de Pedro J. Ramírez, expulsado del periódico que dirigía desde hacía más de 20 años por las pretensiones políticas de un Gobierno de apenas 4. 


No se debe caer en el engaño: el periodismo tiene dueños. Por ende los periodistas también. Las grandes empresas del mercado quieren tener presencia en los medios de comunicación, presencia positiva obviamente. Y los conglomerados y grupos que funcionan en la actualidad son la oportunidad perfecta para que compañías que no tienen nada que ver con la información se planten aquí y tengan un peso importante. Comprarán una opinión positiva, conformarán ideas en torno sus productos y en definitiva aumentarán las ventas. Cuando Obama decide invertir más medios y dinero en Oriente Medio lanza su mensaje a la nación, con la consiguiente transmisión objetiva de la noticia por parte de los medios. Estos van tomando parte y se va conformando una opinión "sana" de los ciudadanos a favor o en contra. Pero al ir más allá se descubre que hoy en día lo objetivo prima poco: cuando Obama decide invertir más medios y dinero en Oriente Medio no solo lanza el mensaje a la nación, sino que también llama a General Electric, que fabrica armas para el pentágono, y lo persuade de que más presencia significa más dinero para la empresa. Así General Electric, dueña de la NBC, una de las networks más importantes de los Estados Unidos, da instrucciones precisas a los directivos de la cadena para que transmitan el mensaje de una forma positiva y convincente. Es lo que tiene el estudio comparatista de los medios, que da miedo (información basada en un artículo de la revista La Clave).


Todo, absolutamente todo tiene un por qué y una relación. Una fricción basada en el dinero, en el negocio. No se puede (o no se debe) creer que los medios de comunicación se rigen únicamente por criterios de veracidad y buen hacer. Ésto no es The Newsroom, si acaso Borgen. El "negocio" de los medios tiene una lógica estrictamente económica: ¿bancos que refinancian sin pedir nada a cambio?, ¿constructoras como máximas accionistas?, ¿conocidas familias aportando patrimonio? ... ¿Y todo sin pretensiones? ¿Qué tiene que ver el chocolate con la información? En la bitácora de la Rueda de la Fortuna pueden conocerse las empresas que hay detrás de los medios. (La Rueda de la Fortuna).

A modo de conclusión añadiré que ni yo mismo sé cómo actuar ante esta situación. El grado de mercantilización del panorama mediático es alto y progresivo (la crisis del 2008 aceleró la transformación) y es difícil hallar una isla objetiva en la que informarse sin residuos tóxicos, sin publicidad nativa en el sentido periodístico de la palabra. Parece que tarde o temprano las élites de poder conseguirán su objetivo, o no. En la era en la que nos encontramos no sabemos qué será lo próximo. Recomiendo la lectura Los dueños del periodismo: claves de la estructura mediática mundial y de EspañaRamón Reig (2011) para profundizar (hasta lo que se permite) en este mundo pretendido y de pretensiones. 

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